¿Por qué sentimos pérdida de equilibrio al andar sobre una escalera mecánica rota?


 Dale a Me Gusta y accede a todo el contenido
¿Por qué sentimos pérdida de equilibrio al andar sobre una escalera mecánica rota?

Existe una peculiar conexión entre el movimiento y el equilibrio, un fenómeno que seguramente tú también experimentaste alguna vez en lo que se conoce como el “Fenómeno de la escalera mecánica rota”, a pesar que subir o bajar en este tipo de aparato debería ser una acción simple y cotidiana.

Seguramente si eres de las personas que habitualmente utiliza las escaleras mecánicas, tan comunes en los centros comerciales, habrás notado una pérdida de equilibrio y hasta una mayor concentración cuando por un desperfecto técnico la escalera mecánica está detenida. Es más, muchas personas sienten como si la escalera mecánica rota pudiera “atraparlas” y por ello adaptan a esta circunstancia la velocidad de sus pasos y hasta la postura corporal más hacia delante como si estuviera funcionando.

¿Por qué pierdo el equilibrio en la escalera mecánica?

Pero, ¿Por qué sentimos pérdida de equilibrio al andar sobre una escalera mecánica rota? Se trata de un fenómeno que hasta puede generar mareos y una extraña sensación a pesar de ser plenamente consciente de que la escalera no va a moverse.

En realidad tiene su explicación ya que se relaciona con un proceso de “disociación” que ocurre entre el denominado conocimiento consciente y el control que ejerce el cerebro sobre cada una de nuestras acciones. Esto fue descubierto recientemente, en 2004, por Adolfo Bronstein y Richard Reynolds, neurocientíficos británicos del Colegio de Medicina del Imperial College de Londres en 2004.

Según estos científicos la mayoría de las personas han utilizado escaleras mecánicas en movimiento y por ello el cerebro aprendió a adaptarse a la pérdida del equilibrio que causa ese movimiento aún cuando es lento.

Pero lo más interesante es que a pesar de que el individuo es plenamente consciente de que la escalera mecánica rota no se mueve existe una parte de su cerebro que sigue enviando señales a las piernas y al tronco, ya que se basa en las experiencias anteriores cuando la escalera funcionaba, generando un “cortocircuito” entre lo que la persona ve y lo que realmente hace su aparato motor.

Corroborando la hipótesis

Así, Bronstein y Reynolds decidieron corroborar su hipótesis y construyeron una plataforma móvil, semejante a una escalera mecánica cuyo movimiento hacia el frente era de una velocidad de  1,2 m/s y con 14 voluntarios comenzaron su experiencia.

Primero se les pidió a los voluntarios que caminaran sobre la plataforma parada, para después solicitarles que hicieran lo mismo unas veinte veces mientras se movía hacia delante observando que la velocidad de los pies de los voluntarios aumentó de 0,60 m/s hasta 0,90 m/s.

escaleras-mecanicas-personas

Una vez concluida esta primera etapa se advirtió a los voluntarios que la plataforma dejaría de moverse y se les pidió volver a caminar sobre ella, mientras se hicieron lecturas de la actividad eléctrica desarrollada en los músculos que participan de la acción.

A pesar de la advertencia, los voluntarios caminaron sobre la plataforma detenida de forma rápida mostrando así un evidente aumento de la actividad eléctrica en sus piernas. Quedó así demostrado que la velocidad de la marcha era excesiva antes mismo de colocar un pie en contacto con la plataforma, descartando una respuesta de tipo refleja.

El cerebro un centro de procesamiento de información

Según estos investigadores el cerebro siguió esperando que la plataforma detenida se moviera activando una acción automática aun cuando la mente consciente había recibido una confirmación fehaciente de que no existiría ningún movimiento mecánico.

Como síntesis, de este fenómeno de pérdida de equilibrio que sentimos al andar sobre una escalera mecánica, podríamos concluir que el cerebro es un centro de procesamiento de información sumamente complejo ligado íntimamente con el entorno y las experiencias vividas por lo cual escapa a nuestra capacidad primaria para entenderlo.

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *