#EninterAyuda

#EninterAyuda es una iniciativa social con la que Eninter quiere mejorar la calidad de vida y la accesibilidad de las personas.

Hemos escogido a 3 personas con movilidad reducida para ayudarles a conseguir unos retos que creían inalcanzables.

A través de sus historias de superación, queremos inspirar a que nos cuentes tus historias de superación desde grandes retos a pequeños retos de nuestro día a día.

Un jurado formado por los 3 protagonistas y sus 4 “coach” seleccionará las 15 mejores historias. De esta preselección, tú serás, con tu voto, quien decidirá cuáles son las 5 ganadoras del premio #EninterAyuda que consiste en dos años de mantenimiento gratuito del ascensor. Además, los 5 premiados también ganarán una experiencia de Agua, Tierra o Aire para ellos y un acompañante.

Esperamos que disfrutes tanto como nosotros lo hemos hecho al poder ayudar activamente en estas espectaculares experiencias de superación y crecimiento.

¿SUBES?

PROTAGONISTAS


AGUA

Dario Salcedo


Dario Salcedo, es un joven de 21 años apasionado del deporte. Sufre lesión medular en las cervicales a causa de una caída en snowboard que no solo le dejó en silla de ruedas sino también con una movilidad limitada en las manos. El deporte es su pilar fundamental para afrontar su situación. Su reto #EninterAyuda es practicar deportes de agua, concretamente paddle surf y wakeboard.

Álvaro Bayona


Álvaro Bayona será su coach en esta experiencia altamente complicada por la lesión de Darío. Bayona es un deportista de élite de deportes extremos con paraplejia. Fue guía de montaña y técnico deportivo formador. En 2010 sufrió un aparatoso accidente mientras practicaba snowboard (documental “Camí a Alaska”) que le dejó en silla de ruedas sin movilidad en las piernas. Pionero en paddle surf y wakeboard adaptado, 3r clasificado en tres ocasiones del campeonato del mundo de surf Adaptado y recientemente campeón del mundo por equipos de surf adaptado, ha creado la fundación Alvin Bayona motivada por sus dogmas de vida.

TIERRA

Maria Petit


Maria Petit, graduada en comunicación, es una joven que se quedó ciega a los 17 años como consecuencia de un accidente de moto. Desde entonces su vida ha cambiado, pero no se ha detenido. Ha rehecho su día a día y ayuda a los demás como embajadora de la fundación Adecco, a través de su proyecto personal “Ulleres de sol” (gafas de sol) y es cofundadora de la entidad sin ánimo de lucro “Punt de Vista” formada por personas con lesiones de visión. Su objetivo es sensibilizar al público sobre la discapacidad visual. Su reto consiste en subir al techo de los Pirineos, el pico Aneto (3.404 m.) y superar el mítico paso de Mahoma. Si lo logra será una de las primeras mujeres ciegas, sino la más joven, en subir el Aneto.

Stefi Troguet


Stefi Troguet, la andorrana que se ha hecho rápidamente un lugar en el mundo del alpinismo. Muy buena esquiadora, Troguet dejó el esquí alpino por la montaña en estado puro y descubrió su pasión por el alpinismo. Ha coronado durante el 2019 el Nanga Parbat (8.126 m) y Manaslu (8.163m) sin oxígeno y se plantea el sueño 14/8000. La joven deportista, además, maneja las redes sociales de manera espectacular explotando su condición femenina a la vez que reivindica el papel de la mujer en la montaña.

Ferran Latorre


Ferran Latorre es uno de los pocos españoles que ha coronado los 14 ochomiles. Gran comunicador, trabajó durante 14 años como cámara en el programa de TVE “Al Filo de lo imposible”. Ha realizado expediciones por todo el mundo: Asia, Groenlandia, Antártida (Tierra de la Reina Maud), EE.UU., etc… Ha tenido la oportunidad de filmar grandes escaladores, como Juanito Oiarzábal, Iker Pou y Edurne Pasaban.

AIRE

Carme Masferrer


Carme Masferrer, es una nonagenaria que vive en una residencia de mayores desde hace 4 años. Durante la pandemia del COVID-19 ha estado confinada en su habitación sin poder ver a ningún familiar y donde ha vivido el fallecimiento de algunos de sus compañeros de residencia. Viuda desde hace un año, uno de sus sueños ha sido siempre volar en globo aerostático y lo hará realidad en esta aventura de #EninterAyuda en forma de reto. Toda una inspiración en un momento en que la población de avanzada edad ha vivido una época durísima de aislamiento y fragilidad de su salud.

Lara Olvera


Lara Olvera es trabajadora social especializada en lenguaje de signos y guía intérprete de sordomudos. Más de 10 años de experiencia como trabajadora social en la residencia Atzavara coordinando el soporte individual y familiar de los residentes. También dinamiza actividades de psicomotricidad para mejorar el bienestar de las personas de 3ª edad que viven en la residencia.

EXPERIENCIAS


AGUA

Contemplar el mar en su inmensidad e imaginarte lo que podrías disfrutar con él…

Darío tendrá que sobreponerse a sus limitaciones para poder saborear de nuevo las sensaciones que le ofrecía el medio acuático. Los consejos y la experiencia de Álvaro serán fundamentales para superar su reto y practicar deportes de agua como el paddle surf y el wakeboard.

TIERRA

Para hacer cumbre en la cima más alta de los Pirineos, el pico Aneto (3.404 m) no solo se tiene que soportar una larguísima jornada de treking, también  se tienen que superar algunos de los pasos míticos del Pirineo, como el paso de Mahoma. La confianza en el equipo, alpinistas de primer nivel como Ferran Latorre y Stefi Troguet, la tenacidad y una energía sin igual serán lo que permitirán a Maria superar sus miedos y conducirla a ser una de las primeras mujeres ciegas, sino la más joven, en subir el Aneto.

AIRE

Carme, una mujer de 91 años que vive en una residencia desde hace 4, pensaba que no podría cumplir uno de sus sueños, volar en globo aerostático. La edad y la situación de pandemia parecía que le impedirían cumplir este reto, pero una voluntad de hierro y la inestimable ayuda de Lara, su asistente en la residencia, lo harán realidad en esta aventura.

GANADORES


Estas son las AUTENTICAS HISTORIAS DE SUPERACIÓN ganadoras de los Premios #EninterAyuda.

Muchas gracias a todos lo que habéis participado ya sea con vuestra historia o con vuestro voto. Nos habéis emocionado con vuestros relatos y hemos visto que todos tenemos una auténtica historia de superación que explicar.

¡Seguid atentos porqué esto no acaba aquí!

#EninterAyuda
¿SUBES?

Jacobo Santamarta.
EL RETO DEL DÍA A DÍA CON ESCLEROSIS MÚLTIPLE
Tengo 35 años y con 22 fui diagnosticado de Esclerosis Múltiple. Los primeros años no tuve casi síntomas lo que me permitió seguir con mi vida tal y como tenía pensado, estuve un año estudiando en EE. UU. y luego hice un máster en Madrid.
Fue a lo largo de ese año cuando comencé a tener los síntomas más graves de la enfermedad; dificultad para caminar, falta de equilibrio, problemas de visión o temblores.
De todas formas terminé el máster y volví a Vigo donde me vio mi neuróloga y me cambió la medicación.
Un año más tarde, empecé a trabajar en una empresa en La Coruña pero cinco años después tuve que dejarlo por un empeoramiento de los síntomas.
Volví a Vigo a que mi doctora me reajustara la medicación.
Desde entonces los síntomas no han mejorado (y no lo harán ya que es una enfermedad neurodegenerativa).
En la Seguridad Social declararon mi incapacidad permanente en 2017.
En la actualidad vivo en Vigo con mi madre y podría decirse que cada día es un reto pues tengo que lidiar con los síntomas que me ha dejado la enfermedad que me obligan a usar una silla de ruedas para desplazarme, que debe ser eléctrica ya que no tengo la suficiente fuerza en los brazos para impulsarme con una manual.
Isabel Moral.
DOS HERMANOS INSEPARABLES. LA LUCHA POR CUMPLIR SUS SUEÑOS
Isabel y Arturo… Ella tiene 78 años y tuvo polio de niña. Siempre anduvo con muletas. Él tiene 67 y síndrome de dawn. Isabel ha cuidado de su hermano toda la vida, desde que, a los 17 años, recién casada, abandonó el domicilio paterno de Asturias y se marchó a Madrid con su joven esposo. Arturo se fue a vivir con Isabel y nunca se apartó de su lado. Isabel tuvo dos hijos a los que nada más nacer les regaló un hermanito mayor, Arturo. Toda la vida cuidó de su familia encargándose de la casa y trabajando como costurera. Hace unos años empezó a nadar y ha llegado a ser campeona de España de natación de veteranos. Desde hace 2 años pertenece, junto a su hermano Arturo, a la asociación Discamino, con los que subió en un triciclo tándem y pedaleó por primera vez en su vida. Este verano, a sus 77 y 67 años respectivamente, fueron pedaleando desde Ronces Valles hasta Santiago. Isabel tiene el sueño de tirarse en paracaídas y volar en parapente.
Jaume García.
¡QUERER ES PODER!
A mis 45 años abro mi propia escuela de esgrima!
El sueño de toda una vida se hace realidad, un sueño que pensaba ya nunca podría cumplirse.
Practicante de esgrima des de la pronta edad de 8 años, mi carrera semi-profesional se vio truncada por una importante lesión, una complicada rotura de los ligamentos cruzados de la rodilla me retiraba definitivamente de las pistas. O al menos eso pensaban mis entrenadores del CAR. A base de sacrificio y dedicación, contra todo pronóstico logré regresar a la competición de alto nivel y a la tardía edad de 34 años (a un solo año de tener que abandonar la categoría Absoluta para ingresar en la Master) superaba mi lesión y regresaba a lo alto de un podio en los campeonatos nacionales de esgrima, para colgarme una última vez más una medalla al cuello, y frente a deportistas a los cuales prácticamente doblaba la edad!
Ahora, abro mi propia escuela, gané la batalla a las operaciones y a las limitaciones fruto de ellas. La lesión no logró truncar mis metas, ¡con ilusión y fuerza de voluntad nada es imposible!
Jordi Bort.
¿CÓMO FORJAR EL FUTURO? TRABAJANDO EL PRESENTE!
La historia que voy a contar explica como forje mi presente. Dónde uno ha tenido que labrar todo para lograr sus objetivos actuales.
Provengo de una familia humilde, dónde todos teníamos que aportar para ir adelante. En mi caso, de pequeño, algunas veces no iba al colegio, porque tenía que viajar con mi padre para ayudarle a cargar el camión de palets (él era camionero), y aprovechaba el viaje de ida para volver con el camión cargado, así “amortizábamos” el viaje. Por suerte no tenía que ir habitualmente.
De estos viajes recuerdo la primera parada en Alcalà de Xivert, porque era el primer descanso, yo me quedaba con 100 o 200 pesetas por si quería comprar algo, mientras mi padre dormía un poco para continuar el largo viaje.
Recuerdo también mis primeras relaciones con los pagos a plazos, y estos fueron para comprar una mochila de la marca “Servol”, si si, de aquellas que llevaban un estuche con velcro incorporado. La compré a una papelería de mi pueblo “Papelería Paquita”, con ella “pacte” el pago a plazos, y cada domingo después de recoger “la paga” de mis abuelas, unas 400 – 500 pesetas, iba y le pagaba unas 300 pesetas, y así estuve durante unas 10 semanas, hasta llegar a las 3000 pesetas de la mochila. Con el resto, entre 100 y 200 pesetas, pasaba el domingo y la semana. Creo que nunca tuve tanto amor por una mochila.
Llegó el momento que quería una bicicleta, e hice un proceso igual que la mochila, pero de mayor envergadura, y compré una bicicleta que ofrecía Caixa Catalunya por poner un dinero a plazo, aquí tu que invertir ahorros de navidades incluso, porqué la bicicleta, una Rabasa Derbi costaba alrededor de 50.000 pesetas, y tenia que pagar como mínimo 5000 pesetas al mes, pero con los ahorros, la paga de los domingos, y algún sábado que iba al mercado de Vilanova i la Geltrú a ayudar a vender naranjas (me daban casi 5000 pesetas) y encima tenía la comida del sábado pagada, eso si el madrugón era memorable. Poco a poco logré el objetivo, y sin “deber” nada ni demorar los pagos.
Aquí empezaba a hacerme mayorcito, tendría unos 12 años, y tenías gastos como la botas para jugar al futbol, las recuerdo, unas Diadora “Roberto Baggio”. ¡Cómo las cuidaba!.
A los 14 años tuve la oportunidad de dar un paso adelante y tener un trabajo temporal, durante el verano. A mi me hubiese gustado tener un verano relajado, jugar con los amigos….. pero yo estaba en otra realidad, y lo cogí, era en una empresa local, hacía un poco de todo, pero básicamente cuidar las tierras y transformar fincas, recuerdo que me pasé gran parte del verano sacando piedras para dejar la tierra apta para el cultivo, eran jornadas de unas 10 horas al día, y me pagaban 300 pesetas/hora, por lo que sacar piedras durante 10 horas conseguía 3000 pesetas. Estos lo hacía de lunes a viernes, y los sábados cuidábamos los árboles, hacíamos jornada intensiva de 6 horas. En total ganaba unas 16800 pesetas a la semana, pero me daban 17000 pesetas. Con esto le daba una parte a mis padres para ayudar, unas 9000 o 10000 pesetas, y con el resto pues me pagaba unos “caprichos”, pero estos siempre después de ahorrar para pagarme los libros del colegio, así en Septiembre podía tener los libros nuevos y a punto. Aquello me enseñó a valorar las cosas, el esfuerzo y la enseñanza pública. Recuerdo los maestros que me decían “Jordi, vienes muy motivado al inicio del curso”, yo pensaba que cualquiera que hubiese hecho lo que yo en verano…. iría igual de motivado, porque sabía que tenía que esforzarme para salir adelante. Además, ya había probado lo que era el trabajo duro, y lo tenía claro…. el tiempo, se aprovecha.
Por aquel entonces en mi cabeza ya rondaba la idea de ser un servidor público, y hacerme bombero, me imaginaba en un camión yendo a ayudar a las personas…. que bonito era soñarlo, pues hacerlo realidad seguro que molaba aún más.
En este trabajo estuvo un par de veranos, y cuándo cumplí los 16 empecé en los viveros del pueblo, la oferta era muy buena, pagaban 4800 pesetas por hacer de 7 a 15 horas. ¡Un chollo!.
En este trabajo quitaba hierbas, pollos, pintaba, ayudaba con todo lo del campo que nos mandaban. Con este trabajo a parte de ayudar a la familia, puede rehabilitar una motocicleta de mi hermano, y me saqué el carnet de 49 cc. En este trabajo estuve también un par de veranos, hasta cumplir los 18, dónde empecé con las campañas contra incendios de la Generalitat de Catalunya. Aquí tuve mi primer contacto con mis sueños, y realmente era más bonito que el propio sueño.
Con estas empecé a ahorras para sacarme los carnets, y luego comprarme un coche, porque uno ya tenía su parejita.
Con los carnets apliqué las teorías del esfuerzo y valorar lo que costaba ganar el dinero, y empezando por el de coche, continué con el de camión, luego tráiler, autobús y autobús con remolque…. y todo a la primera, si un suspenso, no me podía permitir los “recargos”.
En los estudios había empezado el Bachillerato Tecnológico, porque era lo más similar que había con los temarios de bombero.
También con 18 años empecé la “objeción de conciencia” cómo sustituto del servicio militar. Este lo hice en la Cruz Roja, dónde aproveche y me saqué cursos de primeros auxilios, Auxiliar Transporte Sanitario y acumulé mucha experiencia. Cómo estudiaba la hacía por las noches, es decir, de domingo por la noche a jueves por la noche, y bueno si la noche era muy movida… al día siguiente sufrís muchísimo en el trabajo, pero en resumen fue una etapa muy intensa y dónde hice muy buenos amigos.
En esta etapa adquirí mi primer coche, negociando un préstamo con Caixa Catalunya, con un plazo de amortizaciones muy bueno el primer año, dónde podía conseguir recuperar gran parte de los intereses…. ¿Lo hice? SI, ¿Cómo lo hice? Pues ingresando después del verano en una fábrica de muebles (Antaix) dónde llegué a trabajar 13 horas al día + 6 de los sábados. Y con los ingresos de las horas, además de que no tenía tiempo para gastar, pagué el coche en prácticamente 10 meses.
Y luego con 21 años empecé a opositar para bombero, y con 22 años aprobé la oposición, un reto que aún hoy recuerdo de lo afortunado que soy de tener este magnífico trabajo.
A partir de aquí he ido construyendo mi presente, comprando alguna propiedad, formador familia, promocionando en el cuerpo de bomberos, sacándome varios títulos, carrera… y llegando al presente, dónde puedo ayudar a las personas desde diferentes ámbitos de responsabilidad i cooperación en que formo parte.
Dentro de este período pude empezar mi relación con Eninter, sería allá al 2005 más o menos, dónde negociamos el mantenimiento de un ascensor que teníamos contratado con Kone. Allí conocí a Marco, el cuál me convenció con un par de frases de como percibía él un servicio de mantenimiento de ascensores.
Con Marco unos años después, por cosas de la vida, nos acercamos y empezamos una relación de amistad que dura hoy en día, y que espero que dure muchos años.
En resumen, las experiencias del pasado, me han ayudado a forjar mi presente, y encaminar el futuro.
Ariadna Balmes.
VALORAR MÁS EL SENTIR QUE EL TENER
Soy Ariadna Balmes y quiero remontarme al año 2017, yo con 26 años, pensaba que mi vida era ideal, con trabajo, pareja y toda la vida por delante, pero el 7 de Abril de ese año todo se vino abajo.
Llegué al Hospital Clínic sin entender muy bien qué hacía allí, en una habitación que sería, sin saberlo, mi hogar durante un mes y medio. Cómo me enteré de la noticia que cambió todo?
Entró por la puerta de la habitación aquella enfermera optimista y charlatana que intentaba subir mis ánimos, sin tener conocimiento de que yo no sabía nada. Estaba un poco confundida, todavía no sabía porque estaba en aquel hospital. Recuerdo que aquella chica no paraba de hablar y hablar, a veces ni la entendía de lo rápido que hablaba, hasta que de repente escuché entre su verborrea la palabra leucemia.
Se removió todo mi ser y me quedé en shock. A partir de ese instante, tendría que afrontar mi batalla por la supervivencia, pero por mi cabeza solo rondaba un pensamiento punzante que se repetía: me muero.
Saqué fuerzas de donde pude y empecé mi lucha para ganar a la muerte. Luchando durante dos años, día y noche en esta guerra donde gané pero también perdí.
¿Qué perdí?
Le gané la batalla a la leucemia pero la quimioterapia que me suministraban a través de punción lumbar me provocó una lesión medular. Poco a poco empecé a perder movilidad hasta que un día me quise levantar de la cama y me caí al suelo. No me podía volver a levantar.
Ese día empezó mi nueva vida. Ahora me tocaba lidiar con otra batalla, el mundo en silla de ruedas.
¿Qué gané?
Tras lo sucedido no veía que hubiera ganado, pero me di cuenta que además de vencer el cáncer he ganado otras cosas. Esta experiencia que empezó en 2017 hasta el día de hoy me ha hecho adquirir valores infranqueables frente a la vida. Valorar más el sentir que el tener, dar importancia a las pequeñas cosas (un abrazo, una sonrisa, el silencio…) y encontrar gente maravillosa que me han aportado mucho y me han ayudado a ser quién soy ahora. Gracias por cruzaros en mi camino.
A lo largo de este viaje lleno de obstáculos he aprendido a ser la persona que siempre quise ser, fuerte, con las ideas claras para saber vivir mi vida plenamente y ser feliz.