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GANADOR #EninterAyuda: Jordi Bort

La historia que voy a contar explica como forje mi presente. Dónde uno ha tenido que labrar todo para lograr sus objetivos actuales.

Provengo de una familia humilde, dónde todos teníamos que aportar para ir adelante. En mi caso, de pequeño, algunas veces no iba al colegio, porque tenía que viajar con mi padre para ayudarle a cargar el camión de palets (él era camionero), y aprovechaba el viaje de ida para volver con el camión cargado, así “amortizábamos” el viaje. Por suerte no tenía que ir habitualmente.

De estos viajes recuerdo la primera parada en Alcalà de Xivert, porque era el primer descanso, yo me quedaba con 100 o 200 pesetas por si quería comprar algo, mientras mi padre dormía un poco para continuar el largo viaje.

Recuerdo también mis primeras relaciones con los pagos a plazos, y estos fueron para comprar una mochila de la marca “Servol”, si si, de aquellas que llevaban un estuche con velcro incorporado. La compré a una papelería de mi pueblo “Papelería Paquita”, con ella “pacte” el pago a plazos, y cada domingo después de recoger “la paga” de mis abuelas, unas 400 – 500 pesetas, iba y le pagaba unas 300 pesetas, y así estuve durante unas 10 semanas, hasta llegar a las 3000 pesetas de la mochila. Con el resto, entre 100 y 200 pesetas, pasaba el domingo y la semana. Creo que nunca tuve tanto amor por una mochila.

Llegó el momento que quería una bicicleta, e hice un proceso igual que la mochila, pero de mayor envergadura, y compré una bicicleta que ofrecía Caixa Catalunya por poner un dinero a plazo, aquí tu que invertir ahorros de navidades incluso, porqué la bicicleta, una Rabasa Derbi costaba alrededor de 50.000 pesetas, y tenia que pagar como mínimo 5000 pesetas al mes, pero con los ahorros, la paga de los domingos, y algún sábado que iba al mercado de Vilanova i la Geltrú a ayudar a vender naranjas (me daban casi 5000 pesetas) y encima tenía la comida del sábado pagada, eso si el madrugón era memorable. Poco a poco logré el objetivo, y sin “deber” nada ni demorar los pagos.

Aquí empezaba a hacerme mayorcito, tendría unos 12 años, y tenías gastos como la botas para jugar al futbol, las recuerdo, unas Diadora “Roberto Baggio”. ¡Cómo las cuidaba!.

A los 14 años tuve la oportunidad de dar un paso adelante y tener un trabajo temporal, durante el verano. A mi me hubiese gustado tener un verano relajado, jugar con los amigos….. pero yo estaba en otra realidad, y lo cogí, era en una empresa local, hacía un poco de todo, pero básicamente cuidar las tierras y transformar fincas, recuerdo que me pasé gran parte del verano sacando piedras para dejar la tierra apta para el cultivo, eran jornadas de unas 10 horas al día, y me pagaban 300 pesetas/hora, por lo que sacar piedras durante 10 horas conseguía 3000 pesetas. Estos lo hacía de lunes a viernes, y los sábados cuidábamos los árboles, hacíamos jornada intensiva de 6 horas. En total ganaba unas 16800 pesetas a la semana, pero me daban 17000 pesetas. Con esto le daba una parte a mis padres para ayudar, unas 9000 o 10000 pesetas, y con el resto pues me pagaba unos “caprichos”, pero estos siempre después de ahorrar para pagarme los libros del colegio, así en Septiembre podía tener los libros nuevos y a punto. Aquello me enseñó a valorar las cosas, el esfuerzo y la enseñanza pública. Recuerdo los maestros que me decían “Jordi, vienes muy motivado al inicio del curso”, yo pensaba que cualquiera que hubiese hecho lo que yo en verano…. iría igual de motivado, porque sabía que tenía que esforzarme para salir adelante. Además, ya había probado lo que era el trabajo duro, y lo tenía claro…. el tiempo, se aprovecha.

Por aquel entonces en mi cabeza ya rondaba la idea de ser un servidor público, y hacerme bombero, me imaginaba en un camión yendo a ayudar a las personas…. que bonito era soñarlo, pues hacerlo realidad seguro que molaba aún más.

En este trabajo estuvo un par de veranos, y cuándo cumplí los 16 empecé en los viveros del pueblo, la oferta era muy buena, pagaban 4800 pesetas por hacer de 7 a 15 horas. ¡Un chollo!.

En este trabajo quitaba hierbas, pollos, pintaba, ayudaba con todo lo del campo que nos mandaban. Con este trabajo a parte de ayudar a la familia, puede rehabilitar una motocicleta de mi hermano, y me saqué el carnet de 49 cc. En este trabajo estuve también un par de veranos, hasta cumplir los 18, dónde empecé con las campañas contra incendios de la Generalitat de Catalunya. Aquí tuve mi primer contacto con mis sueños, y realmente era más bonito que el propio sueño.

Con estas empecé a ahorras para sacarme los carnets, y luego comprarme un coche, porque uno ya tenía su parejita.

Con los carnets apliqué las teorías del esfuerzo y valorar lo que costaba ganar el dinero, y empezando por el de coche, continué con el de camión, luego tráiler, autobús y autobús con remolque…. y todo a la primera, si un suspenso, no me podía permitir los “recargos”.

En los estudios había empezado el Bachillerato Tecnológico, porque era lo más similar que había con los temarios de bombero.

También con 18 años empecé la “objeción de conciencia” cómo sustituto del servicio militar. Este lo hice en la Cruz Roja, dónde aproveche y me saqué cursos de primeros auxilios, Auxiliar Transporte Sanitario y acumulé mucha experiencia. Cómo estudiaba la hacía por las noches, es decir, de domingo por la noche a jueves por la noche, y bueno si la noche era muy movida… al día siguiente sufrís muchísimo en el trabajo, pero en resumen fue una etapa muy intensa y dónde hice muy buenos amigos.

En esta etapa adquirí mi primer coche, negociando un préstamo con Caixa Catalunya, con un plazo de amortizaciones muy bueno el primer año, dónde podía conseguir recuperar gran parte de los intereses…. ¿Lo hice? SI, ¿Cómo lo hice? Pues ingresando después del verano en una fábrica de muebles (Antaix) dónde llegué a trabajar 13 horas al día + 6 de los sábados. Y con los ingresos de las horas, además de que no tenía tiempo para gastar, pagué el coche en prácticamente 10 meses.

Y luego con 21 años empecé a opositar para bombero, y con 22 años aprobé la oposición, un reto que aún hoy recuerdo de lo afortunado que soy de tener este magnífico trabajo.

A partir de aquí he ido construyendo mi presente, comprando alguna propiedad, formador familia, promocionando en el cuerpo de bomberos, sacándome varios títulos, carrera… y llegando al presente, dónde puedo ayudar a las personas desde diferentes ámbitos de responsabilidad i cooperación en que formo parte.

Dentro de este período pude empezar mi relación con Eninter, sería allá al 2005 más o menos, dónde negociamos el mantenimiento de un ascensor que teníamos contratado con Kone. Allí conocí a Marco, el cuál me convenció con un par de frases de como percibía él un servicio de mantenimiento de ascensores.

Con Marco unos años después, por cosas de la vida, nos acercamos y empezamos una relación de amistad que dura hoy en día, y que espero que dure muchos años.

En resumen, las experiencias del pasado, me han ayudado a forjar mi presente, y encaminar el futuro.

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